lunes, 7 de mayo de 2018

¿Qué hace que traspasemos la línea? Ya sabes a lo que me refiero, no a la primera toma de contacto ni a adaptarse a nuevos medios. No. No quiero saber eso. Qué hace que dejes de apretar los dientes y saltes al vacío.  Tirarte a la piscina, beberte el café sin soplar o el whisky solo sin hacer gestos. Dime, qué es esa cosa que hace que te arranques los miedos y te quites la armadura. Que te quedes desnuda completamente ante el oleaje. Yo ya no lo recuerdo. Qué es lo que hace que te arranques el nudo del estómago y aprietes el maldito gatillo para decir "Basta".  Hace mucho tiempo alguien me miro a los ojos para decirme que en la vida era necesario el coraje porque a los cobardes nadie les lleva flores al cementerio. Quizás esté planteando mal la pregunta.
 ¿Quién hace que no tengamos miedo al miedo?.

martes, 17 de abril de 2018


No podían vivir juntos, ni tampoco separados.
Es así como se condena una historia de amor a volantazos.
Vienes, chocas, te haces polvo o te los echan,
Y te vas.
Las ambulancias y las naves siempre acaban viniendo.
Después.

domingo, 1 de abril de 2018

"Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores: uno con el que te casas y vives para siempre, y un segundo amor que perderás. Alguien con quién naciste tan conectado que las fuerzas de la química escaparán siempre a la razón. De amor ya no se muere, pero te juro que una parte de mi se rompió el día que dejé volar a Hugo. Hay millones de tipos de adiós pero el peor de todos es aquel que genera una guerra contigo mismo nadando a contra corazón pero no pasiones. Es necesario alejarse porque el contrario tiene que aprender cosas que nunca aprenderá si te quedas a su lado. A veces escucho los mensajes de audio que Hugo me mandaba, les doy al play y me imagino que nunca estuvo lo suficientemente ciego como para no ver más allá de sí mismo. Le podía el instinto, perdía las formas de una manera carente de respeto hacia mi, y claro yo no podía permitir eso. Un día alguien le hablará de mi y entonces, quizás, se dará cuenta de que no me mueve cualquier chico y no para mi vida por cualquiera. Entonces se preguntará porque sí lo hice con él. Ese día ya hará tiempo que me habré ido y habrá sido necesario porque al final uno no es consciente de las cosas hasta que son pasado. Aunque supiera la verdad tras sus ojos, aunque supiera perfectamente porqué el destino había querido cruzar a Hugo en mi camino. Él  todavía tenía que aprender algunas cosas de la vida, y yo no podía conducirle a enseñárselas, solo el podía dar con las respuestas. Al fin y al cabo, estamos vivos para eso, para aprender lecciones. Qué sería de nosotros si no pudiésemos evolucionar Así que un día lo entenderá, verá todo esto como algo muy distinto. Algo que era necesario. Hasta entonces me guardará en un rincón de su mente digno de quemar la peor basura  y seré otra más en su lista de personas indeseables. Solo que con una diferencia, en el fondo sabrá que ese nunca fue mi lugar. Hugo decía que era como él en chica, no le faltaba razón. Había algo entre él y yo muy paralelo, una forma de hacer, de ver las cosas incluso de traducir la vida. Supongo que caminamos en la misma dirección. Solo que él vivía en Marte y yo en Plutón. Y fíjate que aún así podíamos encontrarnos. A veces imagino que nunca ardió Troya, y que es posible alejarse de alguien para darle perspectiva sin que te odie sin que arremeta contra ti. Sin embargo, no dejo de preguntarme y sí alguna de las personas que he dejado atrás en mi camino fuera el amor de mi vida...
Pero luego me autorespondo que el mundo sigue siendo un círculo, y cuando él toma una dirección y yo la otra. "

jueves, 8 de marzo de 2018

No entiendo porqué hacéis huelga.

Desde que era pequeña mi madre trató de darme la mejor educación posible. Ya sabéis la cortesía, el respeto a los mayores, el saber cuando alzar la voz, compartir con los demás  e incluso el respetar las opiniones de los otros. Cada uno tendrá una educación distinta pero los criterios generales se saben de sobra. Sin embargo, mi madre como buena madre que ha sido me inculcó una serie de cánones negándome involuntariamente una serie de cosas. 
-Desde que nací se me denegaron ciertos colores como el azul.
- A los tres años se me denegaron los balones y los action men. 
- A los cinco se me denegaron los deportes como el fútbol o el baloncesto. 
- De los seis hasta los doce no comprendía ( y estaba harta) por qué tenía que llevar faldas, vestidos y manoletinas. ( A día de hoy sigo aborreciendo esto último. )
- No comprendí por que debía de tener vergüenza o tratar como tema tabú el que me bajase a la regla a los trece. 
A partir de los catorce empezó todo. El cómo una chica debía ser, comportarse o vestirse. Como de mal visto estaba el hecho de no depilarse y cómo debía castigarse socialmente el hecho de perder la virginidad fuera de una relación estable. ( más otro tipo de reglas estúpidas como a qué edad debía de perderse.). A los diecisiete vino todo lo demás, los trastornos alimenticios por estar delgada, el maquillarse o no, el tener una opinión y una voz, el mandar a la mierda a los cánones, el oír chistes machistas, comentarios machistas acerca de la libertad de cada mujer. Tristemente a los veintiuno mi madre y mis amigas tenemos un sistema de seguridad al volvernos solas a casa por la noche. Se me critica por el decir que no quiero casarme y tener hijos, que quiero otro tipo de metas con argumentos como "desde que estás en la universidad se te ha lavado la cabeza.; " Que vida más vacía", " ¿por qué no tienes novio?; e incluso he recibido comentarios de mi jefe yendo con una camisa abierta enseñando un sujetador de encaje " como no os van a hacer algo si vais incitando". Incluso dentro de mi propia familia dicen "que tengo mucho genio y que eso no puede ser así"
A todos ellos yo les respondo: 
Yo tampoco entiendo como a pleno siglo veintiuno tenemos que hacer huelga para que se nos escuche y se nos tome enserio en el trabajo, en la calle, en la universidad, en casa, en el parque o en una discoteca. Porque simplemente no busco ser superior a, sino igual que.  

lunes, 5 de marzo de 2018

Te vas a poner muy guapa, o te vas a poner muy fea. Pero vas a cambiar. Creeme. Tal vez hagas locuras, como comprarte ropa que no necesitas en cantidades industriales, qué no vas a poder pagar o que no vas a querer usar. Vas a salir mucho. Vas a negarte a salir, también. Vas a decir que el amor es una estafa. Que tú no vas a querer a nadie nunca más. O peor: que vas a empezar a iniciar una relación con gente que no quieras tanto. Por la simple razón de que no quieres sufrir. Vas saber que te estás mintiendo porque te estás curando.
Vas comer compulsivamente chocolate. Vas a pasar noches sin cenar. Pero sobre todo, vas a llorar. Cuando te duches. Cuando te levantes. En la universidad. En el baño de tú trabajo. Antes de dormir. Incluso durmiendo.
Vas a descubrir que perdonar es la única manera de soltar.

Y una mañana, de verdad, cuando hayas perdonado, una mañana vas a abrir los ojos y te vas a sentir rara. Te vas a tocar el pecho. Tú corazón va a estar latiendo, tranquilo, en paz. Quedate escuchándolo. Está diciendo: Gracias. Ya paso. Estoy listo, cuando quieras, para que quieras otra vez.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Sé que en unos meses,
quizás años,
te despertaras
y darás las gracias.
Y donde maldecías
al que mató tu ilusión
levantarás altares
a la que volvió a darle la vida:
tú misma.

Nadie vuelve igual
de un huracán,
pero de eso se trata:
de aprender a vencer
a la tormenta.


Ane Santiago es la gran autora de este poema. Quizás se trata de no ganar a una gran catástrofe porque las grandes catástrofes de la vida hay que vivirlas

jueves, 8 de febrero de 2018

Me gustaría decir que me lo esperaba.
Que todas las veces que me echaste la culpa
y yo huí hacia el frente
creí que el castigo era una posible cura.

Hay muchas maneras de decir te quiero.
y muchas otras de decir que no.
El día en que todo estallo
escogimos la última,
por miedo a la primera.