jueves, 24 de noviembre de 2016

Felino.

 "Si yo pudiera darte una cosa en la vida, me gustaría darte la capacidad de verte a ti mismo a través de mis ojos. Sólo entonces te darás cuenta de lo especial que eres para mí." - Frida Kahlo


En ocasiones, cuando nos decidimos a ser parte de una persona no somos conscientes de lo que conlleva esto, porque vetusta lo confirmaba, dejarse llevar suena demasiado bien, jugar al azar... Así que dejamos nuestra historia a manos del destino esperando que esta sea proyectada en cualquier pantalla de algún cine ya olvidado. Porque somos así de caprichoso o místicos para dejarlo todo a cargo de una fuerza sobrenatural más caprichosa aún. Por eso cuando llega la guerra afilamos bien nuestras preguntas y apuntamos directas al corazón porque nada ha salido como queríamos, porque es mejor juzgar al otro que hacerlo uno mismo . Aquellos reproches cargados de "¿Por qué?", ni si quiera hace falta continuar la frase , sabes lo que hay detrás de cada pregunta dependiendo de la persona. Una vez declarada la guerra, no hay marcha atrás. Lo que no tenemos en cuenta es que estas guerras nunca se ganan, siempre duelen el doble. Así que, te pido que te quites la armadura y dejes de matarme a preguntas con silencios porque yo podría seguir dándote poderes, porque sigo mirandote con los mismos ojos, pero sufro por dos, y siempre me dejo para lo último.  

sábado, 19 de noviembre de 2016

No sé qué harías si volvieses, y de verdad, que no hay cálculos matemáticos ni teoremas físicos que puedan dar un resultado exacto por si tu vuelta vuelve a perturbarme. Me dicen que es de tontos tropezarse con la misma piedra, pero es que tu eres una piedra que merece la pena hacerse heridas porque tu curas mis heridas, y las arrancas de golpe, y allí donde había piel rota y soledad, solo encuentro piel nueva y alma restaurada. Creo que volvería a aceptar todos nuestros términos con tal de volver a verte sonreír y amanecer a mi lado. Porque sigues siendo esa droga que no consumes pero afecta más que si la consumiese.
Ojalá rozaras el umbral de la puerta solo dos minutos más para teletransportarme a aquellas noches donde el tiempo no corría y la química marcaba el aire de nuestros pulmones.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Fiera.

Tienes ojos de haber incendiado una ciudad entera y haberla convertido en cenizas solo para poder soplar tus deseos. Y tienes unos dientes de fiera indomable dispuesto a arrancar los barrotes que enjaularon la belleza de la vida. Tienes el andar del viento en mi ciudad, es decir, azotando las aceras. Tienes un rugido en las venas que bien podría ser el canto de una sirena. Porque quien lo escucha acaba perdiendo el norte. Y por eso en amplias avenidas, busco siempre tu felina mirada.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Somos todas esas cosas que no se dicen ni en voz baja, si no que se piensan antes de que tus ojos se cierren abriendo puerta a los sueños. Somos todos esos momentos en los que hemos llorado a escondidas susurrando cosas en voz baja, para qué engañarnos, somos todo ese sufrimiento disfrazado de procesión que va por dentro todos los días con la mínima esperanza de que todo vuelva a ser como era antes. Somos de quién le dedicamos los brindis en voz baja en nochevieja o cualquier acontecimiento del año. En fin, somos todas esas historias a medias guardadas en cualquier ático de nuestra alma que quizás sucedan o quizás se terminan, esas historias que no nos atrevemos a quemar por que el deseo de quemarnos con los protagonistas es mucho mayor. Somos todo eso y más, Somos las risas en mitad de un beso, todos los polvos que debemos a personas que ni si quieran lo saben. Somos mandíbulas apretadas por toda la fuerza y rabia, somos momentos en los que nos han bailado las piernas por circunstancias que ni si quiera nadie comprende. Somos travesía y destino. Noches estrelladas, suspiros al otro lado de la puerta, labios que se tuercen, miradas que desafían y manos cogidas entra una multitud de gente aprentandose bien fuerte para no separarse. Somos mucho más, y eso, nadie podrá arrebatárnoslo.

sábado, 12 de noviembre de 2016

No es lo mismo:
Vuelve, que incendiaremos el mundo otra vez.
A
Vuelve, que esta vez vamos a incendiar el mundo.

Todo es cuestión de perspectiva, también de empeño y de carburante. En la primera se nos acabaron los cartuchos mientras tu seguías gastando las balas de repuesto en la recamara, y me mirabas con la cara que te correspondía mientras mostrabas un sonrisa traviesa  diciendo " Ahora sí". Sin embargo, en la segunda, fui yo la que tuve la certeza del colosal incendio que íbamos a causar, pero tú no estabas dispuesto a seguir malgastando cerillas. Tal vez sea eso en lo que se diferencian,  las veces que tu te jugarías la vida por mi aun sabiendo que esto no iba a funcionar, y  todo lo que yo apostaría  por ti cada vez que tu sintieses frío.  

martes, 8 de noviembre de 2016

Es una pena. Pero ya no me pertenece a mi.

A todos los que morimos aquel verano y tuvimos que renacer de nuestras cenizas.

Habías muerto pero nadie me decía que seguías vivo.  Habías muerto y yo no podía perdonar mi propia memoria al no ser capaz de recordarte vivo. Habías muerto y yo pensé que moriría contigo, sin embargo, el día en que moriste en mi cabeza, fue el mismo día que yo nací de nuevo en la mía. De no haber sido una muerte emocional, yo estaría llorando sobre tu tumba con un ramo de rosas rojas, besando una lápida más que fría que todo aquello que acabas convirtiendo en hielo.

Cuando noté que habías muerto sentí pena por todas las cosas que me hubiese encantado vivir contigo, una nostalgia tan pura como todo lo que quise estos años y tan dura como en lo que me convertí al dejar de hacerlo. Cuando noté que yo había nacido por segunda vez fue cuando entendí que tu habías muerto por primera vez. Atrás quedaban todos los falsos pasos de " esta vez se acabo" porque esta vez era de verdad. Por eso, el hecho de que no pertenecieras a mi memoria me pareció motivo más que suficiente para llevarte flores.Pero dudo que estés hoy en casa y que hayas abandonado la lápida llena de recuerdos. Porque tú podías haber muerto, pero las historias nunca mueren.

Ahora tus recuerdos no son más que balas, que solo yo decido dónde, cómo y cuándo usarlas. En mis momentos de tristeza comienza la carga. Una carga que me pesa y nunca se me pasa. Pero al menos ahora en mi cabeza tienes un cementerio y mi corazón es una lápida con tu nombre escrito en lágrimas. Porque los catastrófistas fallaron, no era el fin del mundo lo que venía, era tu partida y esta tuvo muchos efectos colaterales.
Forzosamente, así te he olvidado, a la fuerza, impulsada a olvidar. Ahora no sé si te acabé matando yo  o te has matado tú. Pero es lo mejor que me ha podido pasar.

Marivi Lambada ha inspirado gran parte de este texto, aunque yo he decidido retocarlo un poco. 

lunes, 7 de noviembre de 2016

Cuatrocientos doce huesos.
Eso es el amor. Y poco más.
Matar sobre tu espalda las seis vidas de un gato.
Querer hacernos daño.
Pero despacio y bien. Pintar cuervos blancos.
Comer cristales y que parezcan ostras.
Eso es el amor. Y poco más.
El resto podéis tirárselo a las ratas.